Esto es lo que ellos realmente piensan de tu cuerpo

Tal vez te sorprenda saberlo, pero los hombres te ven con otros ojos. Ellos no se paran a pensar en todas las inseguridades que nuestra cultura te ha puesto en la cabeza.

¿Sabes por qué lo digo? Porque cuando tú te ves al espejo, te concentras en ese diente ligeramente chueco, miras las líneas del brassier marcadas en tu espalda (donde crees que tienes “lonjitas”), ves tus pechos muy pequeños y sientes el trasero muy amplio, encuentras raras tus rodillas, te mortifican los dedos de tus pies... y la lista sigue y sigue. Pero ¿qué ve él? Ve a una mujer a la que le gustaría desnudar en este mismo instante.

Mi historia personal

Quizás te acompleje la forma de tus caderas, o el tamaño de tus pechos. Yo en lo personal odiaba mis pies. Cuando era adolescente, tuve una operación en los dedos gordos y por los próximos 20 años los escondí a como diera lugar.

Jamás usé un par de sandalias o zapatos abiertos, ¡hubiera muerto de vergüenza si algún chico miraba mis pies! Tengo una cicatriz gigante que cubre ambos dedos y el dedo que le sigue es más largo. Mis pies están un poco… deformes. ¡Me podría arruinar el día tan sólo de pensar en ello!

Para mi sorpresa, encontré a un hombre dispuesto (¡y feliz de la vida!) a casarse conmigo. Ahora es gracioso recordarlo, pero en aquel entonces realmente pensé que sería imposible encontrar a un hombre que me quisiera como esposa, sabiendo que yo tenía estos pies.

Si le preguntaras a mi esposo cuál de mis atributos físicos le atrajo, difícilmente obtendrías una respuesta diferente al resto de los hombres. Podrías ver el esfuerzo casi físico de su cerebro, reflejado en sus cejas arqueadas, mientras intenta pensar en algo más allá de los pechos o el trasero.

Al final probablemente te respondería algo como “tiene hombros muy bonitos”, que seguro lo piensa, pero también es para quedar bien y no irse a lo obvio: le encantan mis senos, mi cadera y mis nalgas.

Podría apostar incluso que en nuestros primeros 10 años de matrimonio ni siquiera notó las cicatrices en mis pies.

Ésta es una verdad importante que tengo que contarte: los hombres ven tu cuerpo de 3 maneras, y ninguna de ellas está llena de los juicios y críticas con los que tú te ves a ti misma.

#1 Ven lo que más les gusta en ti como mujer.

Esto significa que cuando te miran por primera vez, identifican eso que te hace atractiva, por el simple hecho de tener un cuerpo femenino: pechos, caderas, trasero, curvas… ¡incluso la manera en que caminas!

Puede que a ti tu cuerpo te parezca poca cosa, comparado con las modelos de las pasarelas o las cuarentonas de Hollywood con mil cirugías estéticas.

Pero la verdad es que un hombre con quien tienes una relación, o que está interesado en ti, no se va a concentrar en tus defectos, ni va a comparar tu cuerpo con otros mientras te mira embobado.

Si le gustas, entonces tus pechos, tus caderas, tu trasero, tus curvas, el paquete completo le parecerá increíble en ti. No, no lo va a comparar con la mujer a la que conoció el otro día en su oficina, o la chica de la revista que hojeó en el supermercado.

E incluso ante hombres que te conocen por primera vez, la verdad es que eres mucho más atractiva de lo que tú piensas. Te aseguro que nunca pasa un día sin que al menos cinco hombres que se hayan cruzado contigo por la calle se queden pensando en que eres irresistiblemente guapa (aunque tú no te des cuenta).

Y cuando piensen en lo atractiva que eres, pensarán en todas las partes de tu cuerpo que LES GUSTAN. No se detendrán a pensar en detalles.

Tu celulitis no entra en la lista.

Tus estrías no entran en la lista.

La poca firmeza de tus brazos no entra en la lista.

¡Punto final!

#2 Ven tu manera de ser única.

¿Ese diente que odias? Lo encuentran encantador. ¿Esos kilitos de más en la cadera? No los ven porque están demasiado cerca de tu trasero, el cual por cierto consideran el mejor en toda la ciudad.

¿Crees que tus labios son demasiado delgados? Ellos simplemente aman ver cómo sonríes. (Y honestamente, cuando piensan en tus labios sobre su cuerpo, no están pensando “sus labios son demasiado delgados”. LO JURO)

Si los hombres notaran una parte de tu cuerpo que consideras horrenda (te garantizo que ellos jamás usarían ese término) simplemente pensarían que es algo que te hace… ¡única! Y como es a ti a quien desean, querrán todas tus partes por igual.

#3 Ven eso a lo que tú le pones importancia.

 Aquí es donde descubres que tienes el poder de hacer crecer o arruinar una relación.

Cuando te encuentras constantemente hablando mal sobre tu propio cuerpo, poco a poco debilitas su deseo de amarte y disfrutarte tal como eres. En pocas palabras ¡se siente rechazado!

Él piensa “podría abrazar su cuerpo todo el día”,  pero tú sólo repites “no quiero que me toques ahí, porque me siento flácida”.

No sólo estás afectando tu propio valor, también afectas la forma en que ÉL te mira –lo que piensa de ti, lo mucho que te desea–. Por suerte,  esto también funciona al revés. Puedes mostrarle tu manicura (¡es lo que yo hago!), muéstrale tus hombros, usa ese vestido que descubre tu espalda, dale probaditas de ese cuerpo que adora.

Porque él ama a una mujer de verdad. Te ama a ti.

Por supuesto que verá a las chicas “perfectas” en las revistas o en su computadora, y tú también serás bombardeada con imágenes de modelos delgadas en las pasarelas y espectaculares.

Pero la imagen de la perfección –sea real o no– no es competencia alguna para la mujer viva, que respira y tiene un aroma que la caracteriza, que se sienta junto a él en el restaurante. La perfección puede irse a volar, porque tú eres real, y estás muy, muy cerca.

Puedes estar segura que a pesar de fantasear con la Playmate del mes, él preferirá a la mujer real sobre la imaginaria en cualquier momento.

Celebra tu cuerpo (¡y déjalo ser parte de ello!). Por supuesto querrás invertir tiempo y energía en un cuerpo sano y fuerte, pero mientras te sientas con energía y trates bien a tu cuerpo, no permitas que tus problemas de imagen corporal alejen al hombre que tienes en tu vida. ¡Te mereces toda esa atención que él está dispuesto a darte!

Artículo original en inglés por Claire Casey | Foto por: Ben Warren