Una mujer conectada con sus raíces: Por qué el mundo no está lista para ella.

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¿Qué significa para una mujer conectar con sus raíces? ¿Se puede ser plenamente femenina de mil formas distintas, sin ajustarse a ninguna idea preconcebida ni a limitaciones culturales?

Nosotros creemos que sí. El principio de la feminidad es la creatividad, la expansión; una vitalidad siempre cambiante y creativa. Sin embargo, ¿cuándo fue la última vez que te sentiste totalmente libre para ser estas cosas?

La mujer en contacto con sus raíces es consciente de sí misma, y es libre para ser cualquier versión de la femineidad que ella elija. Se toma el tiempo de entender su mente, sus emociones y su cuerpo, y esto la empodera para expresarse como quiere. Desde un lugar de conocimiento y aceptación se otorga permiso para simplemente Ser, y tiene la habilidad de moverse con firmeza, sintiéndose orgullosa, plena y segura al estar conectada con ella misma.

Este nivel de autoconsciencia le permite encarar las situaciones estando enfocada y con claridad. Es capaz de expresar lo que siente realmente en cualquier momento. Entiende que lo que tiene para ofrecer es verdaderamente valioso. No se guarda los pensamientos ni atraganta las palabras porque sienta que son insignificativas o inapropiadas. Su intenso auto-reflejo le permite tener un entendimiento profundo de los demás, y ser compasiva y generosa con todas las personas en su vida.

Ella no se encuentra atascada en el paradigma cultural que la juzga todo el tiempo, que la obliga a verse de cierta forma, a sentir vergüenza de su cuerpo, a silenciar su sexualidad y aceptar conducirse de la manera en que los hombres y las “buenas costumbres” aconsejan que debería hacerlo.

Una mujer en contacto con sus raíces está orgullosa de la expresión particular de su femineidad. Sabe que no necesita de ropa de marca ni de estatus económico, ni mucho menos un hombre a su lado para sentirse realizada y aceptada en pleno por la sociedad.

Una mujer consciente de su poder inmenso para ser libre emocional, espiritual y sexualmente sabe que no necesita de la aprobación de nadie, y que las personas que realmente la aman siempre estarán ahí para ella, aceptándola de manera universal y sin condiciones.

Al ser consciente de que sus sentimientos la conectan de una manera poderosa a la vida y sus movimientos, utiliza esa conexión para tener gran empatía con quienes la rodean.

Este flujo libre de movimiento y emoción y pensamiento la mantiene despejada y clara, libre del pasado y las energías estancadas. Ofrece una liviandad de ser, y le da un poder a su cuerpo y a su mente que otros encuentran irresistible. Se convierte en una fuente de verdad y belleza, de vida vivida en forma auténtica, que inspira a todos a su alrededor a expresar lo que ellos sienten realmente también.

Una mujer en contacto con sus raíces siempre atrae a personas conscientes, llenas de amor, talento y empatía, quienes a su vez la ayudan a empujar sus límites creativos. Y con esa red de apoyo, que puede ser sólo un puñado de personas, se siente libre de las preocupaciones que a veces nos atribulan por falta de apoyo.


Se siente balanceada.


Pregúntate, ¿qué necesitarías para sentir más libertad, más espacio de recreación, más tiempo para ser creativa? ¿Qué es lo que te impide expresar tu propia naturaleza?

Para algunas mujeres la respuesta sería encontrar mujeres que la acompañen en ese proceso de expansión. “Necesito más diálogo e inspiración, para moverme como quiero en el mundo”. Para otras puede ser “necesito permiso para expresarme porque pareciera que va en contra de lo que es aceptable y lo que se espera de mí”. Y para otras es simplemente “necesito romper con la inseguridad o el miedo mostrarme poderosa como mujer, porque representa una amenaza para otros en mi vida”.

Tener permiso, tener apoyo, tener seguridad, son por lo general dotes que esperamos recibir de quienes nos rodean; ¿pero, es posible que recibamos más de eso desde nuestro propio interior? Por supuesto que sí

El problema es que nuestra cultura no educa a las mujeres para que crean en su propio poder, su propio valor y libertad, y como resultado todos (hombres y mujeres) venimos acarreando generaciones de creencias y patrones en nuestros cuerpos y almas que nos someten, que no nos dejan expresarnos sin restricciones ni estereotipos de género.

Es posible liberar el cuerpo de este condicionamiento. Tenemos que comenzar a hacer cambios para que las cosas se muevan: y la mejor manera de lograr es, literalmente, recuperando el poder de movimiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

Disciplinas como el yoga y la meditación nos permiten cultivar la flexibilidad de nuestro cuerpo y nuestra mente, para sentirnos libres y seguros de incorporar cualquier cambio que deseemos a nuestra vida, conservando al mismo tiempo una conexión profunda con nuestro ser esencial, esa raíz que nos hace sentir conectados a la vida y nos permite aceptarnos tal y como realmente somos.

Artículo por Sofia Telenda