Nunca salgas con una mujer como ésta

ariel-lustre-330579.jpg

No salgas con una mujer libre, o te envolverá en sus llamas.

Si le das la oportunidad, prenderá fuego en tu vida.

Ella te cautivará, te desafiará y te complementará si la dejas intentarlo. Quiere que la conozcas, para que puedas amarla.

Pero quiere que entiendas que las paredes, por más bellas que sean, no la encerrarán por mucho tiempo. Ningún techo es tan alto, tan bello, como para hacerla perder de vista el cielo. La jaula puede ser de oro, pero igual roba al ave de su vuelo.

Su espíritu salvaje merodea por la habitación como una tigresa en cautiverio, buscando una salida. Añorando su libertad.

Así que muéstrale un claro lleno de flores silvestres donde pueda bailar. Deja que explore el mundo más allá de su relación, sin reglas ni distracciones a su creatividad, déjala que se pierda sin más compañía que el viento y las montañas. Y cuando te invite a acompañarla, recuéstate con ella en el césped fresco, tomados de la mano, mirando las estrellas destellando en el cielo nocturno. No le pidas que siente cabeza y juegue a la casita feliz contigo, si no es lo que ella quiere.

A ella no le interesa desvivirse persiguiendo el dinero extra para unas vacaciones de lujo, ni comprar la ropa más cara, ni dar buena impresión a los vecinos o seguir los chismes más recientes.

Mejor déjala soñar con amaneceres. Llévala a donde puedan escuchar el canto de las aves, porque es un sonido del que nunca se cansa.

Una mujer así no planchará ni cocinará para ti.

Estará demasiado ocupada con un libro en sus manos, explorando mundos sutiles y extraordinarios.

La gente menciona lo hermosa que es, lo bella que luce con su ropa sin planchar y sus botas enlodadas. Así es como luce la la libertad y la pasión por vivir en el presente. Reconócela. Adórala. No cualquiera tiene la oportunidad de estar junto a una mujer así.

Quizá no prepare cenas gourmet, pero ama la cocina y te dará a conocer sus creaciones. Deja que lo haga. Aunque no siga la receta, ella confiará en su imaginación, en los sabores y colores que la deleitan e inspiran.

Deja que después te envuelva en sus brazos, que te llene de harina y salpique magia a tu vida. Te besará con labios llenos de sabores insinuantes y desconocidos, y por ello siempre te dejará hambriento.

Pero no jugará a que te quedes con las ganas. No dejará a tus labios deseosos de ella.

Te respetará y te dirá siempre la verdad. Pero no tejerá ni organizará comidas familiares cada domingo. Su corazón es joven e inquieto, y sabe que su tiempo es demasiado precioso como para no hacer y expresar lo que ella quiere.

Sus manos realizan exploraciones más sublimes. Exploran tu rostro, por ejemplo; sus dedos ligeros trazan tus facciones con cariño, grabando cada línea en su memoria. Memoriza la manera en que te estremeces cuando su roce toca tu clavícula, y la sensación de tu piel en la punta de sus dedos. Definitivamente eso es mucho mejor que una despensa ordenada y prendas tejidas a mano.

Deja que sus manos caminen por donde ella sienta que deban ir; deja que respire libremente. Se quedará contigo si es lo correcto. Los brazos de cualquier hombre no la podrían conservar a su lado por mucho tiempo, si el abrazo es demasiado fuerte, si ella no siente que sigue en control de su tiempo, y que es amada y respetada sin intentar ser poseída.

Una mujer libre siempre querrá oír de tus sueños, y se inspirará en ellos para imaginar todavía más planes.

Te contará historias con detalles de todo lo que desea hacer contigo. Cuando hable acerca de esos sueños, escúchala. Sus palabras son encantamientos que invocan misterio en tu vida, y las visiones jamás te abandonarán, incluso si deseas olvidarlas. En los años por venir añorarás el poder de sus sueños mientras otros se retiran ante la mera sombra de su intensidad.

Este tipo de mujer nunca va a pertenecerte. Sólo puedes amarla si aceptas que su alma siempre estará en constante cambio, y si no, la tendrás que dejar ir. Ella es caótica en su amor, leal en su libertad. Te quiere a su lado, si puedes seguir el paso. Y sabes dónde encontrarla. Ya la has encontrado, la has imaginado. Si decides ignorar los peligros, y salir con una mujer como ésta, podrás encontrarla siempre, allí donde inicia lo salvaje.